LEVANTAMIENTO FACIAL

Como parte del proceso de envejecimiento, la piel progresivamente pierde su elasticidad y los músculos pierden progresivamente su tono. Estos efectos del envejecimiento en la piel resultan en la aparición de arrugas y en una apariencia flácida de la cara. La rapidez con la que esto ocurre varía de persona a persona y está determinada por muchos factores como la genética, el stress, la exposición solar, entre otros. Como resultado de las demandas de la sociedad para verse cada vez más jóvenes, en las últimas décadas ha se ha hecho muy popular el levantamiento facial o ritidectomía. Este es un procedimiento de rejuvenecimiento facial en el cual, a través de la disección de capas subcutáneas y diferentes técnicas de suturas, es posible estirar la piel y hacer ver al paciente más joven. El mejor candidato para esta cirugía es aquel cuyo rostro y cuello han empezado a caer, pero que conservan un algún grado de elasticidad en su piel. La mayoría de estos pacientes están entre las décadas de los 40 y los 60, pero el levantamiento facial puede ser exitoso en algunos casos hasta a los 70 años.

 

La cirugía se realiza bajo anestesia general y puede durar entre 4 y 5 horas por sí sola. Las incisiones para esta cirugía se hacen normalmente más arriba de la línea del cabello, y se extienden en una línea que corre por delante de la oreja y continúa por debajo del lóbulo, por el pliegue detrás de la oreja y hacia el cuero cabelludo. Ocasionalmente, también es necesario realizar una pequeña incisión en el mentón. Después de la cirugía, puede haber hematomas en las mejillas y debido a la gravedad estos descienden hacia el cuello. Estos suelen desaparecer en unas semanas o meses. Es recomendable mantener la cabeza elevada durante los primeros días para reducir la inflamación.

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